Artículo invitado / Maria Jaramillo Alanís

Ene 19, 2020

En los pueblos grandes y chicos  no faltan edificaciones, algunas aberrantes otras que son bellas joyas  de la arquitectura de cada época en que fueron concebidas. Así en cada poblado de Tamaulipas existen los llamados quioscos, algunos realmente bellos otros verdaderos adefecios, que de cierta manera representan el entorno y  el sentir de quienes gobiernan.

Recordé,  a propósito de la inauguración del quiosco en la Plaza Alfaro de Ciudad Madero que se realizó el sábado por la tarde, aquel bello quiosco enclavado en la plaza prinicpal de Reynosa  y que a iniciativa de jóvenes de la primera aparte del siglo XX, se dieron a la tarea de recolecatar dinero para su constrcción.

Luego como suele suceder en los pueblos, chicos y grandes, no faltan los políticos gandallas que queriendo preservar para la posteridad lo que les gusta, simplemente mandan quitarlo y se los llevan a sus  ranchos, eso cuenta la vox populli en Reynosa.

Aquel viejo quiosco un buen día desapareció,  quizá entrte 67 o 68, aquel vetusto pero bello edificio hecho de hierro forjado de manera artesanal, simplemente ya no apareció en la plaza.

Luego otro alcalde bandido manó a reconstruir la plaza y para entonces ya la había un quiosco emulando al anterior, pero en la remodelada también el nuevo quiosco se esfumó. Hoy la plaza principal de Reynosa es una plancha de concreto muy al estilo norteño, agreste, simple, muy kitsch.

Y claro, me quedo con el que existe en la Plaza de la República, que debe ser muy nuevo pero una edificación de buen gusto, como lo que es; un bello quiosco.

Por eso  me alegra que el alcalde Adrián Oseguera Kernión, recupere la fisionomía de Cd Madero, pues la Plaza Isauro Alfaro estaba incompleta sin su quiosco, guste o no, es la cara de un pueblo que se niega a morir y resiste el embate de la ola destructiva de los antecesores presidentes municipales.

Tendrá que estar al pendiente del mantenimiento de dicho quiosco, pues además de que en su construcción se emplean recursos públicos, no sería justo para los magros recursos de la población que se olviden de lo que se construyen con el esfuerzo de todos.

No lo digo por decir,  en Ciudad Victoria, en la plaza Hidalgo, frente a Rectoría, tenemos un hermoso quiosco-al que le antecedieron dos más, uno de ellos se le antojó a la esposa del General Gárate, gobernador de hace muchos ayeres, pidió se lo llevarán a Jiménez de dónde era originaria- pues este quiosco no tiene mantenimiento y permanentemente la cantera con el que está construido suele estar lleno de caca de aves.

Total que me alegra  que los quioscos sigan dando vida a los pueblos, que se usen para serenatas, para tardeadas, lecturas colectivas, para que nosotros, los que vamos por la tercera vuelta de la vida vayamos a ver si al fin salimos  y encontramos viejo o vieja, según sea el caso, es decir, sirve para socializar, solidarizarnos, escucharnos.

Por eso me alegra el quisco de la plaza Isauro Alfaro allá en la bella Cd Madero, desde aquí un aplauso a Oseguera...uno nomás, que falta mucho por ganarse mis aplausos como de foca apludidora (Ojo, jamás lo he sido de nadie)

Desde mi trinchera Vietnamita...