En el sur de Tamaulipas desde hace algunos años se acuñó el término ‘manzurear’ cómo sinónimo de engatuzar, fintear, marear, mentir, defraudar o comportarse de manera hipócrita. Dar atole con el dedo, vamos.
La cuestión anterior se dio en base a que Miguel Manzur Nader, ex candidato fallido al gobierno de Tampico por el PRI y derrotado por Magdalena Peraza, ofrecía lo inviable, no rentable e incongruente con tal de convencer y ganar adeptos pero siempre les fallaba, terminaba decepcionándolos y dejándolos colgados. Hay varios ejemplos más con con el mismo apellido y los tampiqueños tienen ejemplos de sobra.
Pero no se necesita ser de la comunidad árabe para manzurear a alguien, con el simple hecho de que mientas y quieras engañar a otro es suficiente para que te digan que evites manzurearlo. Te piden que le seas honesto y que seas derecho.
Actualmente en esta administración estatal se le ha dado mucha relevancia y responsabilidad a un personaje que es imberbe, niñato y hasta neófito en cuestiones políticas y más aún, en las de carácter electoral, su nombre es Raúl Manzur, sub secretario del trabajo en el Gobierno del Estado, panista, de Tamaulipas y responsable de entregar cuentas al gobernador en cuanto a resultados electorales en el sur de la entidad.
Raúl Manzur se va a jugar su puesto y su futuro como funcionario, panista –sólo para lo que resta de tiempo, porque ya escribimos en participaciones pasadas que terminando la administración se va a sus casa–, pues es a quien los panistas han ensalzado como “la gran revelación” en la operación política; ¡¡ufffff!!
Hoy el término acuñado por los sud tamaulipecos para que no los defrauden, cobra vigencia en estas elecciones para los candidatos, panistas, cuyo pastor es el “espectacular” Raúl Manzur: ¡¡ No nos quieran manzurear !!
Muchas gracias y hasta pronto...